La relación entre Asturias y la cerveza nace hace más de 20 siglos con los astures que habitaban la zona. Con el cierre a comienzos de los 90 de la fábrica El Águila Negra de Colloto, el Principado dio paso a las fábricas actuales, sobre las que hablaremos en otro artículo.
Había una vez, en un tiempo muy muy lejano, en concreto hace 2.700 años, una tribu celta habitó que Gijón: los cilúrnigos. Sus casas oteaban el horizonte desde la actual Campa Torres y sus actividades relacionadas con el fundido de metales, les convirtieron en el asentamiento más rico de toda la costa cantábrica.
Entre los restos de sus poblados, se han encontrado cebada y trigo de escanda, materiales con los que muchos arqueólogos deducen que estos astures fabricaban cerveza. Por tanto, es en este punto de la historia al que debemos remontarnos para buscar los orígenes de dicha bebida en territorio astur. Sin embargo, para encontrar referencias más fiables debemos desplazar la línea temporal hasta el siglo XVIII. Hay constancia de que en 1778 existía una fábrica también en Gijón. Casi hay que adelantarse otros cien años, hasta 1865, para descubrir dos instalaciones en Oviedo: Campo de los Reyes y Santa Susana. A finales del siglo XIX, empezaron a surgir explotaciones dedicadas a este brebaje por toda la geografía asturiana. En esa época, existían cerveceras en Avilés, La Felguera o Luarca. Las dos más importantes y los estandartes de esta industria en la región fueron «El Águila Negra» de Colloto y «La Estrella», situada en el barrio de Santolaya de Gijón.

El puesto dorado se lo lleva la primera de ellas por su longevidad y producción. «El Águila Negra» existió entre 1898 y 1993 y en sus mejores tiempos, los ochenta, llegaba a 62.000 litros de cerveza al día; lo que en tercios serían más de 186.000 botellines. Pero con el final de esa década, comenzó el declive industrial debido a una serie de decisiones poco acertadas por parte de la dirección. El mercado estaba cambiando y una reconversión en la planta se planteaba necesaria. Pese a las protestas, huelgas, manifestaciones y un largo proceso de negociación, los cambios no llegaron nunca y «El Águila» aterrizó de golpe en 1993. Con su cierre, Asturias se quedó sin establecimientos que trabajasen los lúpulos, ya que la otra gran fábrica, «La Estrella», había echado el cierre definitivo en 1974.
Con estos antecedentes que recorren los últimos 27 siglos de historia en Asturias llegamos al momento presente. El panorama ha cambiado en los últimos años ya que unos cuántos amantes de esta bebida decidieron poner a la venta sus recetas y escribir una nueva página en la historia, con una cerveza artesana de calidad que se convierta en uno de los productos gastronómicos que pongan a Asturias en los paladares de todo el mundo. De ellos, hablaremos más adelante.
